MINISTERIO PARROQUIAL EN LA TRADICIÓN DE SANTA CRUZ

“Trabaja sin cesar para atender el rebaño que se te ha confiado”.

 

IV.       INTERÉS ESPECIAL POR EL FORTALECIMIENTO DE LOS VALORES FAMILIARES Y LA EDUCACIÓN DE LOS JÓVENES Santa Cruz se fundó cuando las estructuras de la Iglesia, las parroquias y las escuelas habían sido devastadas por años de guerra civil. La economía estaba en descenso y la necesidad de encontrar trabajo afectaba la cohesión de la familia más que en tiempos anteriores. Con frecuencia se descuidaban los valores familiares y la educación básica. El mismo padre Moreau creció en un ambiente familiar que lo estimuló y le dio la oportunidad de educarse. Cuando se estaba formando Santa Cruz, la familia y la educación eran prioridades importantes.

 

El padre Moreau decía con frecuencia “la familia de Santa Cruz” cuando se refería a los hermanos, las hermanas y los sacerdotes y a aquellos que trabajaban con ellos. Las cualidades primordiales que marcaban a esta familia incluían la unidad, la cooperación, la atención, la preocupación y la caridad. Estas cualidades eran necesarias para todas las familias si se quería que la sociedad tuviera una base fuerte y un futuro sólido. El padre Moreau siempre se preocupó de que los trabajadores tuvieran la forma de sostener a sus familias.

La necesidad de educar a los jóvenes estaba estrechamente relacionada con este interés por las familias. Si la educación de los jóvenes no es una prioridad, entonces la calidad futura de la vida de toda la sociedad está en peligro. La educación propuesta y presentada por el padre Moreau estaba diseñada, como escribió, “para preparar ciudadanos útiles a la sociedad y a la vida eterna”. Cualquiera que fuera el tipo específico de educación que se ofreciera, académica o técnica, el propósito tenía que ser formar gente de conocimiento y gente de virtud. Aunque la excelencia académica debía ser la norma, el padre Moreau creía que “la sociedad ciertamente necesitaba gente de valores más que gente de conocimiento”. Para lograrlos, la educación tenía que andar palmo a palmo con la instrucción para que “la mente no se cultivara a expensas del corazón”.

El reto de hoy en día es fortalecer los valores familiares y la calidad de la educación. Debido a que la familia es la unidad educativa y catequística fundamental, la educación tiene que influir en la calidad de la comunicación de la fe, o sea de la evangelización. Si la familia y los valores familiares disminuyen, entonces la calidad de la comprensión y la comunicación de la fe también disminuyen.

 

En Dolores:

1.         ¿Cuáles esfuerzos se están haciendo, por medio de programas y otras actividades, para fortalecer “los valores familiares”?

2.         ¿Cómo se expresa a través de los programas y normas el compromiso con “la educación de los jóvenes?”

3.         ¿Cómo ayudan y apoyan las familias a otras familias y cómo ayudan y apoyan los jóvenes a otros jóvenes?