MINISTERIO PARROQUIAL EN LA TRADICIÓN DE SANTA CRUZ

“Trabaja sin cesar para atender el rebaño que se te ha confiado”.

 

Las cinco cualidades citadas a continuación fueron expresadas en 1998 por el capítulo general de sacerdotes y hermanos de la Congregación de Santa Cruz:

 

II.        TESTIMONIO DE COMUNIDAD QUE INSPIRA EL MODELO COMUNITARIO PARA LA IGLESIA Y LA SOCIEDAD

 

El padre Moreau siempre insistió en la excelencia en todos los ministerios. Debido a que Santa Cruz nació pocos años después de la Revolución Francesa, habría sido fácil hacer lo mínimo en el ministerio en términos de la calidad del servicio que se prestaba. Puesto que no había servicios parroquiales o había muy pocos, cualquier cosa que se ofreciera se habría considerado suficiente.

 

Aun con esa insistencia en la excelencia ministerial, había un tema al cual el padre Moreau siempre asignaba alta prioridad: la comunidad y la familia. Si no había unión fundamental entre aquellas personas dedicadas al ministerio, esa falta de unidad, repercutiría en los efectos a largo plazo de cualquier cosa que se quisiera lograr. En su primera carta a los miembros de Santa Cruz, el padre Moreau escribió:

 

“Para que la importante tarea que nos han encomendado sea exitosa, tenemos que estar, ante todo, muy estrechamente unidos en caridad en la formación de una sola mente y una sola alma, por que, sabemos muy bien que, ‘La unión hace la fuerza’, y que ‘Un reino dividido contra sí mismo no puede seguir en pie’”.

 

El padre Moreau creía que el ejemplo más poderoso que los ministros podrían dar era la unión en la caridad, simplemente porque esto era lo que Nuestro Señor Jesucristo había ordenado a aquellos que iban a continuar su misión. No es por casualidad que tantas parroquias asociadas con la Congregación de Santa Cruz se identifican como una parroquia familiar, una parroquia de comunidad, una comunidad de fe.

 

El reto de hoy en día es examinar y reflexionar en nuestro testimonio como ministros de parroquias para que nosotros y los demás podamos ver que nuestra presencia y actividad sean una fuerza por el bien de la parroquia. Todos nuestros esfuerzos tienen que ir acompañados de ejemplo de amor y unidad. La parroquia tiene que ser un modelo operativo y un ejemplo vivo de lo que la Iglesia y la sociedad deben ser y hacer para continuar la misión de Jesús.

 

En Dolores:

1.         ¿Cuáles ejemplos concretos de “comunidad” hay en la parroquia?

2.         ¿Cuáles prácticas y programas dentro de la parroquia demuestran e inspiran el “modelo comunitario para la Iglesia y la sociedad en general?”

3.         ¿Cómo se fomenta y se preserva el espíritu de ser una comunidad de fe?